A partir de la idea general planteada
por Reyes Mate1 analizaremos tanto
la responsabilidad histórica del libro Nocturno de Chile, como la irresponsabilidad
histórica del personaje principal, Sebastián Urrutia Lacroix. Para comenzar mencionaré de forma principal la
relación estrecha entre justicia y memoria. La justicia necesita esencialmente
de la memoria, ya que esta última es la responsable de ver si los hechos son
verdad o no lo son, por tanto como plantea éste en su artículo publicado <<…sin
memoria no hay justicia porque el olvido ataca, destruye o disuelve la verdad y
la existencia de la injusticia. Una vez disuelta la injusticia no hay razón
para la justicia. >>2. Por lo tanto es aceptable decir que
Nocturno de Chile se puede leer como un ejercicio de memoria, ya que se está en
constante búsqueda de la realidad, la verdad de los hechos ocurridos en aquella
época de la historia de Chile, una época en que Chile sufre un Golpe de Estado3,
en el cual la Dirección de Inteligencia Nacional, también llamada por su
acrónimo DINA (policía secreta del régimen militar de Augusto Pinochet), es
responsable de casos de infiltración política, y de pasar a llevar, o de otra
forma, violar los derechos humanos, entre los que se cuentan asesinatos,
secuestro y tortura de personas. . Esto último se va mencionando a medida que
transcurren los sucesos del libro, es decir, la corriente de conciencia que nos
narra el propio Sebastián acerca de sus pensamientos y recuerdos, guardados en
su memoria, la cual no nos queda otra que fiarnos de lo que nos dice,
considerando la memoria como logos (racional), para luego así unificar; parte
por parte, fragmento por fragmento, su visión de la historia a su alrededor, y
es acá cuando nos damos cuenta que la memoria es hermenéutica, si bien, antes
estos pensamientos no nos parecían irrelevantes, ahora los consideramos de suma
importancia, para que en fin se logre que aquella historia acabe de una vez,
tal y como fue.
Por lo tanto, al enlazar lo mencionado
anteriormente con la irresponsabilidad histórica de Sebastián en el libro, nos
deja claro su mal comportamiento y pensamiento, dando paso a que el lector se
dé cuenta que él es un cómplice, un testigo,
de los hechos fatales ocurridos en Chile, como lo son los actos que éste
nos cuenta de sus pensamientos. Por nombrar algunos:
-
La
falsa cara, o cruda realidad, al mostrarse así mismo como padre, para luego
demostrarnos que es un hipócrita, al hablar mal de los campesinos, los pobres,
los niños, gente de clase baja, entre otros.4 Esto nos da a pensar
¿Qué sucede Chile? ¿Qué tipo de padre haría eso?
-
El
siguiente suceso es esencial: Aceptar las misiones de Odiem y Odio, como es la de participar en la enseñanza de
marxismo a los generales de la Junta Militar, para luego pasar a saber mucha
información la cual debe mantener en secreto, como si nunca hubiera tenido idea
de aquella.
-
La
participación en casa de María Canales como testigo de lo que ocurre en el
lugar. (A explicar en párrafo siguiente)
Sebastián nos revela su culpa y responsabilidad, en este
caso, irresponsabilidad, en la escena donde aparece su “tocayo”, el hijo menor
de María Canales y James Thompson, «mi
pequeño homónimo, que miraba sin ver mientras era transportado en brazos de su
horrible nana, los labios sellados, los ojos sellados, todo su cuerpecito
inocente sellado, como si no quisiera ver ni oír ni hablar en medio de la
fiesta semanal de su madre» (Nocturno de Chile, p. 40). Es acá cuando nos
da a conocer que se siente reflejado en aquel pequeño niño, es decir el hacer
como si nada hubiese visto ni oído incluyendo los sucesos ya pasados con los
generales de la Junta Militar, y ahora lo ocurrido en la misma casa de María
Canales, la mujer que organizaba fiestas y reuniones, mientras en el sótano, se
interrogaban, torturaban e incluso asesinaban a los que se oponían al régimen
de Augusto Pinochet. Entonces Sebastián dice: «Yo hubiera podido decir algo, pero yo nada vi, nada supe hasta que fue
demasiado tarde» (Nocturno de Chile, p. 42) refiriéndose a que simplemente
tuvo que callar.
Sin embargo,
si tomamos en cuenta la idea5 de Arnoldo Kraus, Sebastián, la cual a breves rasgos nos explica acerca de una
llamada <<zona gris>>. Esta
consta de una relación establecida entre víctima-verdugo, y el blanco-negro,
así tomando el gris como el tono intermedio, que a veces puede ser más tonalidad
hacia el blanco, como en otras veces hacia el negro, es decir, puedes
convertirte en víctima o en ajusticiador. La manera de elegir para que tono
tender, la hace uno mismo, tomando la opción de “testimoniar” lo que has
vívido, seas verdugo o seas víctima. Y así lograr satisfacción propia al
desahogarte, o por decir, liberar tensión del tema tratado, ayudando al mismo
tiempo a re crear la real historia de algún hecho, como es en este caso, el
período del Golpe de Estado, y sus ocultos asesinatos nunca atendidos.
Por tanto Sebastián mediante su
memoria y su narración, la cual vendría siendo su testimonio, nos ayuda a
recordar y armar una realidad histórica. Por lo cual podríamos decir que su
narración es su testimonio, el testimonio en el cual auto retrata los errores
que el cometió, los cuales pudieron haber cambiado el transcurso histórico.
Ahora es cuando llegamos a concluir… así es, correcto el joven envejecido
mencionado al principio del libro que nos narra, es él mismo con su sentimiento
de culpabilidad por los hechos que vivió, manteniéndose como un testigo mudo de
lo que sucedía en su país.
<< Ahora me muero, pero tengo muchas
cosas que decir todavía. Estaba en paz conmigo mismo. Mudo y en paz. Pero de
improviso surgieron las cosas. Ese joven envejecido es el culpable. Yo estaba
en paz. Ahora no estoy en paz. Hay que aclarar algunos puntos. Así que me
apoyaré en un codo y levantaré la cabeza, mi noble cabeza temblorosa, y
rebuscaré en el rincón de los recuerdos
aquellos actos que me justifican y que por lo tanto desdicen las infamias que
el joven envejecido ha esparcido en mi descrédito en una sola noche
relampagueante>> (Nocturno de Chile, p. 4)
(1) Manuel
Reyes Mate Rupérez, “Claves de Razón Práctica, nº 168”, (2006), ¿Existe una responsabilidad histórica?, pp.
34-39.
(2) Manuel
Reyes Mate Rupérez, “Claves de Razón Práctica, nº 168”, (2006), ¿Existe una responsabilidad histórica?, p. 35.
(3) Chile (1973). Acción militar llevada
a cabo por la Fuerzas Armadas y Carabineros para derrocar al presidente
socialista Salvador Allende y al gobierno izquierdista de la Unidad Popular.
(4) Roberto
Bolaño, “Nocturno de Chile” (1999)
a.
<<[…]Duro, como es el pan de los campesinos[…]>>
p. 7
b.
<<[…]En realidad, todos eran feos. Las
campesinas eran feas y sus palabras incoherentes[…]>> p. 10
(5) Arnoldo
Kraus, “Testimonios de la víctima”.